Algunas veces la impaciencia y sobre todo una muestra a la baja tolerancia ante la frustración, nos hacen actuar sin pensar en las consecuencias de ese impulso, sin embargo, vivir constantemente en situaciones de impulsividad, nos indica algo no anda bien en nosotros. Controlarnos y mejorar la toma de nuestras decisiones es posible, pensar en las consecuencias de tus actos impulsivos que casi siempre son negativas, te darán la motivación necesaria para intentar cambiar.
A la hora de actuar o de tomar una decisión, es necesario dedicar tiempo a reflexionar. Hay personas que lo hacen de forma natural pero, si éste no es tu caso, es necesario que te obligues a ti misma a pensar unos minutos antes de lanzarte al ruedo sin pensar.

Aprende a planificar, para intentar frenar tu tendencia a improvisar sobre la marcha, te puede resultar útil establecer un horario y organizar actividades que te den lugar a repartir tus impulsos por ejemplo practicando un deporte.
Pedir ayuda no es malo, sobre todo a las personas de tu entorno, ellos pueden ayudar a controlarte. Así cuando sientas que no puedes controlarte ellos estarán prevenidos y tendrás el apoyo cuando tú no seas capaz de hacerlo sola.