Cuando pintamos nuestra casa, no siempre queda lisa y suave, pues para corregir esos pequeños defectos sólo necesitarás papel de lija, pistola de aire caliente para decapar, espátula o cuchillo para pintura, pinceles, cepillos, pintura. Cuando hay sobrantes es porque se ha utilizado con exceso la pintura, si aún no está seca solo tienes que pasar una espátula por la superficie para solucionar el problema.
Si la pintura ya está seca deberás de rascar el sobrante y lijar la pared para dejarla lisa, luego elimina las partículas de polvo con la ayuda de un cepillo, ahora ya puedes pintar de nuevo la pared. Cuando la pintura se ha diluido en exceso se harina al secarse y se convierte en polvo, cuando se dé este caso hay que decapar y volver a pintar la superficie. Si se han creado grietas es porque hay un desgaste o si la adherencia de la pintura al muro es mala, este defecto de la pintura no tiene solución, sé tiene que lijar y pintar nuevamente.
Las pinturas de tonos brillantes pueden apagarse, es un efecto que tiene lugar en superficies que llevan mucho tiempo pintadas, que se prepararon mal o cuyas primeras capas no se dejaron secar bien, en estos casos deberás de lijar la superficie, quietarle el polvo y aplicarle una capa de acabado brilloso. Si te has apoyado demasiado en el rastrillo y el rastro sigue sin desaparecer, lija un poco y vuelve a pintar.