Es muy cierto que el gasto en este elemento es excesivo, cuando nuestros hijos están pequeños llegamos a gastar entre 6 a 9 pañales diarios y aunque a medida que van creciendo usan menos, el presupuesto en ésta área es muy fuerte. Por eso algunas madres quieren quitárselos al año, pero esto no es del todo beneficioso para el niño pues aprender a controlar sus esfínteres es un proceso que ellos mismos tienen que desarrollar, pues así como aprenden a hablar y caminar, aprender a orinar es un asunto de madurez.
La mejor edad para que aprendan a hacerlo es entre los 24 y 36 meses, ellos ya están preparados física y psicológicamente para avisar y estar alerta a sus necesidades de evacuación. Si usted lo obliga a hacerlo antes no logrará otra cosa que frustrarlo porque si él no puede controlarse se sentirá mal por no darle el gusto. Por eso es mejor observarlo, verá que en menos de lo que se imagina su hijo ya le avisará cuando quiera orinar o hacer caca.
Ya lo sabe, todo depende de su niño, así como no todos los chicos comienzan a hablar a la misma hora, algunos tardan más en aprender a usar el baño que otros. Usted debería estimularlo, no obligarlo. Por ejemplo ayudaría ponerlo a practicar en las horas que usted sabe que él moja más el pañal, siéntelo unos minutos y espere a que orine, así se acostumbrará. Si logra hacerlo, no dude en felicitarle, con algún premio u ovación.
Es importante que antes de empezar el proceso, su hijo ya identifique las palabras relativas a la orina o heces.