El ronquido ocurre cuando hay impedimentos para que el aire fluya libremente por las vías respiratorias. Éste problema puede mantenerse, intensificarse o agravarse si no se trata a tiempo y de la forma indicada.
El ronquido altera el patrón del sueño y suele ser un problema tanto para la persona que lo padece, como para quien está a su lado, privándolos de un descanso adecuado. En casos más extremos puede extenderse a los vecinos.
Puede traer como consecuencias: apnea del sueño (episodios de cese de la respiración), cansancio crónico, irritabilidad, somnolencia diurna y disminución de la capacidad de concentración.
Es importante saber cómo se produce el ronquido para así poder combatirlo.
Algunos motivos son:
· Congestión nasal por resfriados.
· Congestión nasal por alergias.
· Deformaciones en la nariz o del tabique nasal.
· Agrandamiento de las amígdalas.
· Sinusitis.
· Tabaco.
· Alcohol: deprime el sistema nervioso relajando los músculos del diafragma y la mandíbula.
· Sobrepeso: presiona las vías respiratorias.
Formas con las que podemos reducirlo:
· Si son por alergia o resfriado, realizar gárgaras con menta.
· Inspiraciones de vapor durante la noche para despejar la zona respiratoria.
· Antes de acostarse mezclar agua con sal y con un gotero introducir algunas gotas en las fosas nasales.
· Aspirar bien la habitación para quitar los ácaros y el polvo.
· Usar cintas nasales atenúa temporalmente la congestión.
· Dormir de lado.
· Bajar de peso.
· No alcohol. No cigarros.