La idea de los niños de tener una mascota a veces puede generar un gran rechazo por parte de los padres, el cual generalmente está relacionado con el cuidado del animal, los probables pelos por toda la casa, el costo de su alimentación, la preocupación de qué hacer en vacaciones con él, entre otras.
Todo esto puede ser visto de otra manera si se toman en cuenta algunos hechos importantes en el crecimiento del
niño. Tener una mascota en casa, especialmente si es un perro, ayuda al autoestima y la autoconfianza del niño. A veces pasan mucho tiempo a solas porque los padres deben trabajar y encuentran en este nuevo integrante un amigo a quien confesarle sus secretos y pensamientos así como lo hacen con sus peluches.
Por otro lado colabora con el desarrollo del sentido de la responsabilidad, el respeto hacia otros seres vivos, la comprensión de hechos naturales como la reproducción o las enfermedades. Por último, a partir de la observación del comportamiento del niño con el animal, por ejemplo el maltrato, se pueden detectar posibles problemas emocionales del niño que quizás deben ser tratados por un psicólogo.