Durante el invierno nuestras defensas bajan, por lo cual estamos expuestos a miles de microorganismos que atacan nuestro sistema respiratorio. La vitamina C o ácido ascórbico es un compuesto que tiene ciertas propiedades químicas que fortalecen a las células encargadas de reconocer y destruir a los agentes agresores de nuestro organismo.
La vitamina C se encuentra dentro de las vitaminas solubles y aparte de fortalecer el sistema inmunológico, es un importante antioxidante, lo cual nos brinda protección contra los radicales libres que causan el cáncer. Son múltiples los beneficios de la vitamina C sobre todo en los niños, cuando estos carecen de la vitamina, el organismo se le dificulta absorber el hierro, propiciando con ello el desarrollo de la anemia.
También el ácido ascórbico contribuye a que las grasas se metabolicen de manera adecuada y no se acumulen en el cuerpo. Las necesidades diarias de éste compuesto son de 20 a 60 gramos variando en función de la edad y cuando la mujer está embarazada de 80 a 100 gramos diarios.
Encontramos ésta vitamina en alimentos como naranja, kiwi, bruselas, coliflor, pimiento, tomate verde, fresa, limón, melón, toronja, papaya, mango, mandarina entre otros.