La llegada de un bebé es la bendición de un hogar, pero a la vez provoca muchos cambios repentinos en la vida familiar, ya que se dedican a los preparativos para recibir a este nuevo ser como comprarle la ropita, el bolso, arreglar una habitación, decorarla con detalle para que sienta un ambiente acogedor, también comienzan a organizarse con el tiempo del cuidado del bebé y después que nacen toda la concentración es hacia el bebé.
En muchos casos cuando ya existe un hijo y se va a tener otro, puede traer dificultades en casa, porque ven que los familiares van exclusivamente a visitar al nuevo integrante de la familia, y mama con papa siempre están pendiente del bebé, y el niño siente que no lo quieren y que no le toma la importancia debida, eso puede que acumule resentimiento contra su hermano menor, pensando que a usurpado su lugar.
Deben de evitar este sentimiento desde el embarazo, haciendo que les toque el vientre, que sienta cada vez que se mueva el bebé, hablándole que el bebé que está en la barriga es su hermanito (a) y que debe de quererlo mucho y cuidarlo, contarle algunos acontecimientos cuando él nació, haciéndole mimos y dejarle bien claro que no lo va a dejar de querer después que nazca su hermanito, dejándolo participar en el momento que estén eligiendo un nombre, cuando este arreglando el bolso para ir al hospital, llevándolo al médico para que escuche los latidos de su hermanito.