Cuando los niños pasan todo el tiempo en casa, sufren un trastorno llamado Déficit de la naturaleza, y es una patología que sufren la mayoría de niños de este siglo pues pasan demasiado tiempo encerrados en casa. Los pequeños de hoy en día no son como antes, no juegan en los parques y menos aún se bañan en los ríos o saltan por los bosques. Estas experiencias, aunque usted no lo crea, los ayuda a enfrentar dificultades y asumir riesgos, importantes en la formación.
Es por eso que los niños sufren más de obesidad, y otros tipos de desórdenes alimenticios así como problemas anímicos presentados como estrés o depresión. Se han desarrollado diversos estudios en países como Estados Unidos, Suecia, Australia y Canadá donde se ha demostrado que los pequeños que pasan tiempo jugando con la naturaleza con más solidarios y creativos que los otros niños que viven en lugares netamente urbanos, donde son demasiado sobreprotegidos por sus padres o personas mayores.
Tenga en cuenta que si su hijo sufre de hiperactividad, relacionarse con la naturaleza le beneficiará pues mejora sus síntomas.