La musicoterapia tiene un origen muy antiguo. Desde mucho tiempo atrás los chamanes de las tribus utilizaban cánticos, susurros y ritmos repetitivos induciendo estados de conciencia a nivel individual o colectivo. Esto se puede evidenciar en casi todas las culturas antiguas alrededor del mundo.
Mediante frecuencias electromagnéticas (sonidos), se obtienen resultados terapéuticos a nivel orgánico, psicológico, psicomotriz y energético.
Se puede utilizar de las siguientes maneras:
- De forma ambiental: se diseñan espacios sonoros acogedores y tranquilizantes propicios para hospitales y lugares públicos.
- Para ayudar a recuperar el habla en enfermos que la han perdido por tumores por ejemplo.
- Para la estimulación psicomotriz temprana y en programas educativos, facilitando el aprendizaje e induciendo a la coordinación.
- Estimulando con frecuencias ciertos puntos o zonas del cuerpo físico o del campo energético humano, equilibrando así funciones orgánicas o psicológicas concretas.
Resultados:
- Regula el estado de ánimo, alegra en la depresión o calma en estados de rabia, el estrés o el temor.
- Produce patrones de actividad eléctrica cerebral incrementando el nivel funcional del cerebro, tanto en los procesos cognitivos como en las funciones vegetativas del organismo.
- La movilización de energías particulares con efectos orgánicos.
- Mejora el aprendizaje, la coordinación y la resistencia física.
- Produce la catarsis necesaria para la resolución de conflictos.