Muchas veces hemos escuchado acerca de la famosa técnica llamada “Efecto Mozart”, la cuál consiste en potenciar las habilidades intelectuales y espaciales en los niños, simplemente escuchando las composiciones de este connotado músico.
El “Efecto Mozart” se hizo muy popular a comienzo de los 90′s cuando se comprobaron los beneficios de esta música en el crecimiento de los niños. De una manera simple, este efecto se produce cuando la música actúa como estímulo sobre las funciones cerebrales, activando principalmente las zonas vinculadas a las emociones, potenciando el razonamiento matemático y el conocimiento espacial.
Sin embargo, se ha criticado mucho esta teoría, ya que muchos investigadores concluyen que los niños expuestos a
cualquier estímulo musical, pueden potenciar sus habilidades y las personas ante cualquier melodía rinden más. Por tanto, el desarrollo intelectual de nuestros hijos se basa en la preocupación de nosotros, en estimularlos tanto con la música como cualquier actividad que lo relacione con el mundo.